EVENTO // Desarrollo humano y cultura

Fecha y Hora: 08 DE NOVIEMBRE 2011
En: Cilindro sur CICUNC

La cuestión de la desigualdad y la pobreza: Herramientas analíticas y metodológicas para analizar tendencias y señales de las políticas públicas actuales

El sociólogo Néstor López brindó una conferencia dirigida a abrir el debate sobre las herramientas necesarias para analizar las políticas públicas relacionadas con la desigualdad y la pobreza en Argentina, y sus implicancias para las políticas públicas de carácter provincial y municipal. La jornada estuvo organizada desde el Área de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Cuyo y la Asociación Ecuménica de Cuyo.

Publicado el: 28 DE OCTUBRE 2011

Néstor López comenzó la jornada haciendo referencia a las políticas actuales que se están desarrollando actualmente y partió diciendo que “debe entenderse a la política social desde una mirada macro paar luego analizar cada política concreta que forma parte de ese plan mayor, como por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo (AUH). Ésta debe entenderse como una política que conforma un conjunto de políticas destinadas a combatir la pobreza en Argentina. Analizándola particularmente en este marco, podemos ver si está respondiendo o no a los desafíos planteados”.

Desde esta premisa y haciendo una revisión histórica, política y social de las últimas décadas, propuso analizar los modelos de desarrollo que engloban a las diferentes políticas, para identificar sobre qué base se está construyendo nuestra sociedad: “Hace falta ver el modelo de desarrollo actual e identificar alrededor de qué ideas se está desarrollando nuestra sociedad. En este sentido, la pregunta central en la actualidad es ¿Cómo resolver la inclusión en la sociedad?”.

Claramente este interrogante lo que plantea es construir una sociedad sin espacios de vulnerabilidad y, para ello, hay dos respuestas.

Apelar al mercado de trabajo con el Estado como garante

La primera apunta al período de post guerras (años 40 y 50) y plantea una solución basándose en la idea de que esa inclusión debe darse a través del mercado de trabajo, pues el trabajo construirá identidad y pertenencia.

Para esta tarea que se dirige a asegurar que todos los sectores sociales sean parte, el Estado debe garantizar al menos tres categorías:

a- Pleno empleo

El Estado deberá intervenir para buscar el equilibrio macroeconómico, aplicando políticas keynesianas. Aquí se da lugar a políticas proteccionistas, de empleo público, de distribución de ingreso, hay una reactivación por demanda y crecen las empresas estatales

b- Relación laboral vista como una relación social

El derecho laboral es clave y la relación empleado-empleador debe estar socialmente protegida. Para esto se apela a la sindicalización y la negociación colectiva.

c- Mecanismos de seguridad social

Son aquellos que completarán esta articulación y consisten en: seguro de desempleo, licencias por enfermedad y maternidad, asignaciones familiares, jubilaciones y pensiones, etc.

 Todas las políticas mencionadas tienen como resultado una sociedad asalariada. Como consecuencia fue, desde la década del 40 hasta los 70, un modelo de protección exitoso donde existió una sociedad de pleno empleo, con alta tasa de asalariados, bajo empleo precario y una movilidad social ascendente.

La primacía del mercado

La segunda respuesta es la que surge en la era del mercado, en la década de los 90. Ésta también apela al mercado de trabajo, pero ya no teniendo al Estado como garante, sino al propio mercado.

Desde el punto de vista político se aplica el proceso de desregulación, por medio del cual todo aquello que era regulado por el Estado pasa a ser regulado por el mercado (financiero, de trabajo, etc.).

Como consecuencia de esto, la relación laboral deja de ser una relación social y pasa a ser una relación económica, descargada de todo compromiso social.

Las consecuencias de este alejamiento del Estado como orientador de los mercados se ven reflejadas en que hay más personas dispuestas a trabajar pero existen menos puestos de trabajo en el sector formal. Los que quedan fuera del sector formal pasan a ser parte del sector informal o se convierten en desocupados.

Paralelamente se da la denominada precariedad laboral, que antes se relacionaba únicamente con la informalidad, pero ahora abarca también al sector formal y demás espacios que antes garantizaban inclusión.

Aparece el contrato de trabajo, antes inexistente debido a que sólo había registros basados en un reconocimiento que implicaba de antemano que el trabajador tenía todos sus derechos. Por eso mismo, el contrato inhibe el derecho de trabajo “para toda la vida”, porque ya nadie sabe dónde estará trabajando de acá a dos años.

Con este mercado de trabajo diverso donde existen integrados, precarios, informales y desocupados, la competencia se vuelve desleal, pasando de una protección a una competencia donde tienen una presencia fundamental activos como: la educación, la experiencia, el capital social (desaparecen los espacios que nos acerquen a ejercer la profesión estudiada), el capital financiero (al no poseer dinero, se trabaja en la primera actividad que se encuentra), la personalidad, apariencia y seguridad que comienzan a ser un factor fundamental en las negociaciones.

Frente a este escenario en el que estos activos son los necesarios para ser parte del mercado de trabajo, siempre se sabrá quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores. Es por eso que aumenta notablemente la desigualdad social, los sectores medios comienzan a ser más vulnerables al no tener garantizado un trabajo, se desarticulan los mecanismos de movilidad social ascendente por la existencia de nuevas barreras que impiden un reposicionamiento en la estructura social, aumentan la exclusión y la cronicidad de la pobreza estructural, se rompe el tejido social y ya no hay cohesión porque ganadores y perdedores no tienen nada en común, y se genera la denominada segregación espacial que provoca que la gente interactúe sólo con “gente parecida”.

Compromiso del Estado

Ese es el desafío que debe asumir el Estado al momento de pensar las políticas aplicables ante esa situación, teniendo en cuenta: ¿En qué medida una política revertirá la desigualdad? ¿Cuáles fortalecerán la situación de los sectores medios? ¿En qué medida, más allá de reducir la desigualdad se ayuda a reposicionar a pobres y ricos en la estructura social? ¿Cómo se abordará la cronicidad de la pobreza espacial para segurar cohesión social?

Como respuesta a estos interrogantes, López explicó que para que estas políticas sean exitosas debe asumirse que la categoría pobreza es la protagonista y conlleva una fuerte connotación política. Teniendo en cuenta esto se puede decir que la inclusión social se dará por tres grandes pilares: el crecimiento (generando políticas que estén destinadas al crecimiento económico); educación orientada al trabajo, porque el mercado debe redistribuir esa riqueza pero eso no sucedería si la población no es educada; desarrollar políticas focalizadas para la gente pobre.

Así comienza a haber un desfinanciamiento hacia los sectores medios, quienes buscarán salud y seguridad social en el sector privado. Aparece aquí la idea de pobreza vs. mercado. El gran cambio reside en la preocupación por un Estado garante de derechos, de los derechos de trabajador a los derechos del ciudadano.

 Surge la necesidad de redefinir la matriz de pensamiento desde la cual generar opciones de políticas, que se basará en la anulación de las siguientes dicotomías:

Estas son las principales dicotomías a superar, pero también deben tenerse en cuenta otras dualidades que impiden la aplicación exitosa de políticas y exigen ser suprimidas, como: políticas sectoriales-políticas intersectoriales, universalismo-focalización, largo plazo-corto plazo.

Al finalizar, el sociólogo destacó el sentido común que, para él, tiene hoy la política social: “Es por esto que el gran desafío es un esfuerzo en el que repensemos las categorías sobre las cuales se basaron las políticas durante las últimas dos décadas. Se trata de reconceptualizar y repensar desde esos conceptos porque aún falta un Estado mucho más potente para intervenir más espacios, porque las políticas no deben ser sólo de inclusión, sino que, a su vez, deben crear reconocimiento, pertenencia e identidad”.

Link permanente:
http://www.politicaspublicas.uncu.edu.ar/articulos/index/la-cuestion-de-la-desigualdad-y-la-pobreza-herramientas-analiticas-y-metodologicas-para-analizar-tendencias-y-senales-de-las-politicas-publicas-actuales

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